Todo tiene un principio, y todo tiene un porqué.
Este no es un blog de ciencia ficción, ni habla del “futuro” en sentido figurado, sino que es una apuesta por una intuición, por un destello, por un ronroneo que está debajo de mis pensamientos hace ya mucho tiempo.
Se habla, se dice que las cosas antes estaban mejor, que los padres de antes no se comían tanto la olla y que los niños eran más felices, que había más respeto, etc…
En parte escribo y empiezo este blog para afirmar que eso es rigurosamente falso.
Mentira. Y gorda.
Las consultas de terapia están llenas de desgraciados que no sabemos qué hacer con todo lo que hemos vivido, el mundo está lleno de guerras, de competitividad, de violencia, de incosnciencia, de dolor.
Y aquí viene la bomba: Ese mundo lo hemos creado nosotros. Sí, esos que hemos tenido una infancia tan feliz, y que nos cansamos de recordar lo bueno que antes era todo.
Pues fíjate qué mundo hemos hecho.
Porque no han sido los demás, has sido tú. Y yo te he ayudado.
Y por eso creo que hay que empezar desde nosotros, desde la base, a cambiar las cosas. Reconociendo que el mundo no está bien, pero que puede mejorar si empezamos a ver quienes somos y a aceptar que podemos hacer algo.
Conocernos, por ejemplo. Dejar de culpar. Más, dejar de culparnos a nosotros mismos.
Reconocer que tenemos una historia, no ignorarla, no esconderla, no olvidarla. Sacarla a la luz para que le de bien el aire, y puedas decir con holgura “Esta es Mi historia”.
Sí, tuya, no del vecino.
Porque desde que empiezas a verla, puedes empezar a dejar de pasarla a tu mujer/marido, padre/madre, a tus hijos, a ti mismo, puedes respirar un poco mejor.
Y aquí empieza de verdad el blog: puedes empezar a vivir el presente y optar por un futuro mejor, dando a tus hijos todo el amor y la atención que tengas, CON TODO TU SER.
El futuro no está en las gráficas ni en la política, ni en los libros, está en la clase de presencia que le estás dando a tu hijo.
Y ahí te invito que te unas a mi, a nosotros.
Porque por mucho que digan los anuncios y los telediarios, somos muchos, y hacemos poco ruido, salvo por las críticas que nos rodean.
Hay mucha gente que, poco a poco, como pueden, cayéndose y volviéndose a levantar, se está dando cuenta a algún nivel que las cosas tienen que cambiar, porque PUEDEN CAMBIAR, porque ESTÁN CAMBIANDO.
Desde aquí tengo la intención de crear un pequeña red, otra, que permita que nos podamos reunir padres e hijos aunque sea por la red, e intercambiar noticias, ánimos, luz, y sobre todo, impulso, porque hay mucho por hacer.
¿Te vienes?